sábado, 22 de enero de 2011

Esas malditas ONGs ambientalistas

Últimamente somos testigos de cómo los medios de información, aquellos que viven de la publicidad, publican a diestra y siniestra noticias a toda portada en la que entrevistan a personas del gobierno, y en especial se tocan dos puntos muy trascendentes como son el terrorismo y el problema minero.
Hace minutos acabo de leer la nota en Correo sobre las Charlas dadas por los representantes de la Tía María en Cocachacra y una pequeña observación en Bajo el Volcán.
Sin justificar los detestables actos violentos que hayan podido ocurrir, el fragmento que más me llamó la atención fue:

PROTESTA. Azuzados por los dirigentes antimineros, con apoyo de ONG ambientalistas, al término de la reunión se presentaron un grupo reducido de manifestantes, lanzando basura al interior del colegio.
Habría que preguntarle a los periodistas de Correo ¿Cuáles son los nombres de esas ONGs ambientalistas? ¿Es necesario disparar sin siquiera apuntar a un blanco? ¿Si tienen los nombres de esas ONGs por qué no las publican para que las conozcamos? y los más importante ¿La nota insinua que esas ONGs ambientalistas asesoran legalmente a los manifestantes o los apoya en los actos violentos? en vista de la AMBIGUEDAD con la que escriben dicho párrafo, ambiguedad que permite darle varias interpretaciones.

Hace poquísimos días en Lima se hace contra viento y marea la colosal obra que es el tren eléctrico, algunos medios de prensa denunciaron que se están reutilizando columnas construidas hace más de 20 años atrás, algunas de ellas debieron ser demolidas, utilizaban fierro oxidado para levantar columnas, etc. una serie de observaciones las cuales fueron minimizadas por la empresa y los funcionarios públicos encargados de fiscalizar dicho proyecto.

Lo más grave, y al que lamentablemente muchos de los ciudadanos les importa un comino porque no les afecta, es que se instaló una fábrica de concreto en la zona de la Videna sin poseer un estudio de impacto ambiental. Es decir, que el requisito exigido a TODOS los que trabajan en construcción esta vez fue escandalosamente omitido con el objetivo de culminar el tren eléctrico antes de abril, atropellando el derecho a la salud de los cientos o miles de pobladores afectados, puesto que esos finos polvos que se escapan de esas fábricas pueden ocasionar una enfermedad llamada silicosis.

Y aparecieron los talibanes. Al menos decenas o quizás cientos de ciudadanos se manifestaron a favor de construir rápidamente el tren eléctrico, y otros tantos continuaron lanzando sus ataques hacia esas malditas ONGs que lo único que saben es traer problemas... ¿Pero acaso saben cómo funciona una ONG?

Esa ONG que hizo la denuncia la realizó de acuerdo a leyes y ordenanzas vigentes, esa ONG se dió la tarea de consultar y especialmente de asesorar legalmente a aquellos ciudadanos afectados por este atropello del Poder Ejecutivo, al igual que muchas ONGs lo hacen con muchos otros tantos afectados por diferentes actividades, eso incluye también a la minería, explotación petrolera y gasífera, entre otras actividades extractivas.

¿Por qué las ONGs meten sus narices en esto? Pues si una comunidad tiene un problema que involucra un impacto ambiental pregúntate ¿Vas a encontrar a esos especialistas con la misma facilidad que encuentras a abogados civiles, penales o laborales? Lamentablemente no porque los casos son pocos, son casos largos y eso no "da dinero para sobrevivir".

Por esa razón especialistas en derecho buscan financiamiento internacional para brindarle el apoyo respectivo a esos grupos humanos que tanto lo necesitan.

Si no tienes idea de lo que te digo, mejor revisa otros artículos importantes como David contra Goliath: un ecuatoriano contra la gran petrolera Chevron (Texaco), Petróleo para nosotros, crudo para ellos, etc.

Naturalemente posiblemente existan aquellos vivos que usan sus ONGs para negocios particulares, por ejemplo imagínense que hipotéticamente existe un conocido político que tenga una ONG para apoyo de discapacitados y la utilice para haer sus negocios inmobiliarios, etc.

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