miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿A dónde va a parar la justicia?

Nota: Este post lo iba a escribir en los días posteriores al trágico accidente que acabó con la vida de 4 personas pero por razones de tiempo no pude hacerlo. Al informarme recién hace minutos sobre la decisión del fiscal ("apegado" al nuevo Código Procesal Penal) es que finalmente lo hago.

En Shanghai, China, se había propuesto darle la pena de muerte a los conductores ebrios, Google no miente. Es evidente que en China no hay cuentos chinos y decenas de funcionarios públicos, entre los que se contaron alcaldes, técnicos, árbitros, etc. han sido ejecutados por simples actos de corrupción. En el caso de la pena capital para los conductores ebrios se sustenta en el siguiente punto:

Quienes cometan este delito serán declarados culpables de "poner en peligro la seguridad pública de forma peligrosa" y los casos más graves serán condenados a muerte.

No estamos en China por suerte. Se supone que estamos en una nación respetuosa de los DDHH, más civilizada y la era de los nobles, los privilegiados se acabó. Todos somos iguales ante la ley. Lamentablemente quienes administran la ley, quienes representan la ley son precisamente seres humanos capaces de equivocarse o en el peor de los casos parcializarse en un proceso legal. Capaces de corromper esa insigne labor de convertirse en la mano de Dios en la tierra y respetar los principios democráticos de la igualdad para todos.

Se voceaba desde hace días atrás que el caso estaba preparándose de forma parcializada a favor del denunciado, el joven que ocasionó el accidente y al cual varios testigos señalaron que estaba con síntomas de ebriedad (según notas periodísticas de Diario Correo), que se escapó de la escena del crimen y que desapareció una buena cantidad de horas para luego aparecerse y entregarse a la autoridad pública (también con información de Diario Correo).

Se denunció un manoseo del caso para dejarlo libre. Finalmente el Fical a cargo tomó el caso y decidió una terminación anticipada. Sabemos que si el fiscal hubiese perdido la vida de su hijo o familiar no habría actuado de esa manera.

Es lamentable que después de haberse derrocado a las monarquías y a las tiranías aún hayan personas que se olvidan que todos somos iguales y que mantengan tratos diferencidados hacia las personas que cometen un delito y la pena aplicada es tan débil que parece un premio.

No hay una sanción ejemplar para que no se vuelva a repetir. Es una clara invitación, es un antecedente que muchas otras personas que maten en accidentes de tránsito puedan salir libres y tranquilos.

Más allá de lo que pasen en las cabezas de las autoridades responsables del caso, de los familiares de las víctimas y del causante del accidente, de los vecinos y todos los demás ciudadanos que hemos sido mudos testigos de esta tragedia, la casi conclusión de esta historia es que gracias a un Fiscal podemos canjear nuestras vidas por cuatro mil nuevos soles gracias a una mano irresponsable.

Lo que nadie borrará es el hecho que en diciembre del año 2010 el ciudadano Gino Andrés Molleda Basurco de 21 años estuvo manejando el un automóvil que se estrelló contra un taxi y como consecuencia de ello murieron los ciudadanos Jeancarlo Barrios Huamaní de 18 años, Kimberly Tapia Quijaite de 15 años, Gabriela Llacho Riveros de 19 años y el chofer de la unidad, el Sr. Edward Yaguno Casani de 31 años de edad.

Llamen lo que le llamen, se diga lo que se diga es que se perdieron 4 vidas, se destruyeron las vidas de 4 familias, y el fiscal ha tasado la reparación (irreparable) por 29 mil soles (5 mil por vida y 9 mil por la fianza).

Estoy indignado. Para suerte de muchos no vivimos en China...

Buscar:

Se ha producido un error en este gadget.