miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿Liderazgo juvenil o el peso del apellido?

Leyendo El Buho, me llama bastante la atención el artículo ¿Jóvenes al poder?

Es terriblemente penoso ver dos aspectos: Que los jóvenes esten relegados y que no hayan producido conocimiento.

Son cargos políticos aquellos que dependen de una elección democrática a través de un proceso normado y de acuerdo a ciertas leyes. Para tentar por algunos de estos cargos políticos debemos cumplir esencialmente algunas condiciones elementales, puesto que el fin no es discriminar. Debemos tener nacionalidad peruana, cumplir con cierta edad, no tener procesos judiciales, etc.

Obviamente van a haber problemas como allá en el congreso en donde le hacen un cargamontón a un pobr congresista Supa quien tuvo la valentía de ser la única que postuló a un cargo al cual ni fujimoristas, ni apristas ni nacionalistas, ni pepecistas querían optar; estaban más preocupados en negociar otras comisiones de mayor importancia que una de EDUCACIÓN. En diferentes medios de prensa columnistas, ciudadanos, y tecnócratas dicen que darle la presidencia de dicha comisión fue un error, que no está preparada, que va a ser un paso atrás, etc. pero aparecen importantes destacados que dan opiniones con la cabeza fría. León Trahtemberg nos hace recordar que Mercedes Cabanillas tomó el cargo de Ministro del Interior sin tener idea de seguridad (y creó un reglamento propio de cucufatos dentro de la Policía) y Patricia del Río nos hace ver que los ataques a Supa son claros casos de discriminación disfrazada, que la Sra. Supa no necesitó tener un grado académico para enfrentarse a las esterilizaciones masivas en contra de mujeres andinas y otros abusos más.

Bien, el caso es que si no queremos a electores hartos de la política, aburrido de ver a los mismos postulantes y a los mismos perdedores de siempre, etc. nos queda la dura tarea de elevar la valla.

En Brasil, por ejemplo, los funcionarios que han sido condenados por corrupción por Ley NUNCA MÁS PUEDEN POSTULAR NI TRABAJAR PARA EL GOBIERNO, siendo una de las medidas más valientes que he visto en los últimos momentos.

¿Qué podemos hacer? Castigar a los ineficientes, a los delincuentes, a los oportunistas, a los abusivos, a los defraudadores, etc. NO ELIGIÉNDOLOS, convirtiéndolos en parias políticos premiando a aquellos que se esfuerzan por trabajar y, sobretodo, por producir soluciones a los problemas que nos aquejan.

Más allá de la juventud de los candidatos a regidores... ¿Tendrán idea de la responsabilidad que tienen en manos puesto que tendrán que fiscalizar, votar, administrar proyectos, vacar alcaldes, apoyar en problemas de toma de decisiones?

Lo que me parece una burla es la forma improvisada de cómo en pocos meses se han constituido los partidos políticos y en procesos supuestamente democráticos se han metido a los familiares de estos políticos tradicionales.

¿Para eso existe la Ley de Partidos Políticos? Se supone que los movimientos políticos son los primeros entes democráticos que existen antes de los municipios y presidencias, por lo tanto, los proyectos, las elecciones, la discusión interna de propuestas de desarrollo, etc. nacen dentro de estos partidos políticos y los representantes elegidos deben estar ya preparados, eso quiere decir que dentro de estos partidos debieron haber capacitaciones y preparación para asumir un cargo público.

Lo más importante es saber qué propuestas bajo el brazo traen estas personas y si realmente han debatido dentro de estos entes políticos, antes de lanzarse a la competencia electoral.

Pero la improvisación fue más que evidente... alianzas políticas y candidatos a regidores elegidos entre un mes antes y un día antes de las elecciones... debemos aprender a castigar a los improvisados, sencillamente, no votando por ellos, puesto que sus propuestas son un saludo a la bandera y sus candidatos apenas están preparados para asumir una responsabilidad, pero sí un buen sueldo...

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