miércoles, 29 de septiembre de 2010

Candidatos para Arequipa: ¿Dependes de un caudillo?

A diferencia de Lima, en Arequipa la guerra sucia no ha estado a la orden del día, quizás porque nuestros medios de información estan limeñizados y apenas nos informamos de lo que pasa.

Esta ciudad parece ser un pequeño pueblo en donde, a diferencia de Lima, los ciudadanos nos conocemos más, hay más seguridad en relación a otras ciudades como la propia Lima, Callao, Trujillo, Chimbote...

Por suerte no tenemos lobbies tan feroces como en la capital de la República, en donde un Metropolitano puede costar un día 150 millones de dólares y al día siguiente 300, acá no se habla de extremistas y quizás la campaña política ha pasado casi desapercibida. No me hizo gracia que desfilaran en el centro de la ciudad tocando la Marcha Triunfal de Verdi...

Sin embargo, en política muchas veces confiamos en caudillos, en los influyentes, para poder ser guiados como corderitos y obedecer ciegamente al líder, muchas veces sin pensar y/o cuestionar seriamente si lo que nos dice este caudillo es cierto o no.

Durante mi vida en el colegio normalmente los estudiantes más destacados se convertían en estos líderes, presiente de clase o brigadieres, y tenían la gran responsabilidad de guiar al salón de clase por el mejor camino posible. Sin embargo, poco a poco y a través de los años me di cuenta que esta figura, el destacado y el más inteligente, no puede dominar completamente la situación y termina perdiendo influencia en sus compañeros de clase, en ese momento eran los alumnos relajados, los malcriados, los apadrinados quienes hacían lo que les daba la gana y no temían ser reprochados. Eran quienes se llevaban las palmas y aplausos de los estudiantes de años inferiores y eran vistos como héroes, claro, en un sistema educativo basado en la disciplina y el respeto, el hecho de ponerse encima del profesor se podía aplaudir y admirar, rompían esquemas los revolucionarios.

En la Universidad, y debido a la carga académica, al desinterés, al trabajo, a la preocupación por la diversión, etc. es que muchos de los estudiantes desisten de involucrarse en este campo tan espinoso que es la política, pero siempre habrán los más interesados, los que son capaces de llevar los reclamos a los profesores o a defender los intereses de la mayoría para dejar en sus manos muchas veces su destino.

En mi desprestigiada universidad eran estos representantes políticos, en su mayoría, los más involucrados en problemas y denuncias de sobornos, compra de votos, favores económicos y laborales, etc.

Si, a estos caudillos les delegamos nuestra representación y se convierten en nuestra voz y voto dentro del Tercio Estudiantil y ya conocen la decisiones que se toman al respecto...

Más aún cuando el caudillo pacta una alianza con las personas contra las que luchaba...

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